
En pieles maduras la hidratación debe ser más profunda y debe devolver a la piel parte del colágeno y la elastina perdidos, que son los elementos encargados de otorgarle turgencia y flexibilidad. Para ello se combina un tratamiento tópico con una alta concentración de estos elementos con corrientes capacitativa, lo que permite una doble función: por un lado una mayor penetración de los elementos tópicos y por el otro la mejora del efecto trófico y circulatorio que permite una eliminación de toxinas a nivel más profundo, una mejora de la oxigenación de la zona tratada y un reforzamiento celular. Todo ello se traduce en un piel intensamente nutrida y más firme.
Para conseguir unos efectos óptimos y más duraderos es necesario realizar un tratamiento shock de unas 10 a 15 sesiones y después un tratamiento de recuerdo cada 15 días.