INSTITUTO DE CIRUGÍA PLÁSTICA

Dr Ivan Mañero Instituto de Cirugía Plástica
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Dr. Ivan Mañero Cirujano Plástico

CRS: Vaginoplastia

CRS: Vaginoplastia

Contacto

CRS: Vaginoplastia por inversión peneana

  • El procedimiento estándar de la vaginoplastia consiste en realizar una neovagina cutánea mediante la piel invertida del pene y del escroto. El objetivo es crear un complejo genital tan femenino como sea posible tanto desde un punto de vista anatómico como estético y funcional.

    La vagina reconstruida tiene unas dimensiones variables que están en función de tres características de la paciente transexual: el tamaño del pene; la elasticidad de la piel; y la altura de la paciente que determina la cavidad para alojar la nueva vagina. Además, el Dr. Mañero y su equipo utilizan el tejido escrotal para aumentar la profundidad vaginal, por lo que la cantidad y tipo de escroto también serán importantes a la hora de determinar la profundidad de dicha vagina.

    Será el cirujano junto con su equipo médico quien decida la técnica más adecuada, aunque la paciente dispondrá de toda la información para poder tomar parte en la decisión final sobre la técnica a escoger.

    Por norma general, en cualquier paciente transexual que, cumpliendo con los estándares asistenciales, decida someterse a una vaginoplastia, ésta será la primera técnica a tener en cuenta. Para poderse someter a una vaginoplastia por inversión peneana la paciente transexual deberá tener un pene con unas dimensiones mínimas (más 12 centímetros estirando la piel del pene y contando desde el ángulo peno-cúbico a la punta del prepucio) y una buena calidad de la piel peneana. En todo caso siempre será el cirujano quien debe valorar todas las circunstancias así como el historial médico de la paciente y la idoneidad de la técnica a seguir.

    La intervención

    La paciente deberá abandonar el tratamiento de hormonación unas 4 semanas antes de la intervención, ya que los estrógenos (hormonas femeninas) en sangre aumentan el riesgo de padecer una trombosis venosa profunda (coágulos de sangre en el interior de las venas) con los riesgos y problemas que esto comporta. El proceso de descenso hormonal debe ser progresivo, es decir, la paciente deberá reducir la cantidad de estrógenos de manera paulatina, poco a poco. Durante 4 semanas antes de la intervención, la paciente deberá de abstenerse completamente de tomar ningún tipo de hormonación.

    Los efectos de este abandono hormonal serán evidentes para la paciente. Aunque varía mucho de una persona a otra, los síntomas van desde cambios bruscos de humor, mareos y náuseas, hasta la aparición de signos claramente masculinos (vello facial, erecciones involuntarias, etc.). Al poco tiempo la situación se normaliza y el posible malestar desaparece. Cuanto más paulatino es el descenso hormonal, más llevadero es el cambio.

    La paciente ingresará un día antes de la intervención en el centro hospitalario. A lo largo de ese día se le realizarán los controles pertinentes y una limpieza de colon (intestino grueso) con la toma de laxantes y preparados antibióticos, ya que durante la cirugía éste queda expuesto a ser lesionado y es preferible que esté limpio y lo más libre de bacterias posible.

    La vaginoplastia por inversión peneana requiere un ingreso mínimo de una semana, de esta manera el equipo médico puede llevar un mejor control sobre la evolución de la paciente.

    La intervención suele durar entre 5 y 6 horas, más los tiempos de preanestesia, preparación de la paciente y recuperación inmediata después de la cirugía. Siempre se realiza bajo anestesia general, exceptuando algún caso excepcional que se realiza bajo raquianestesia.

    La operación se inicia abriendo el pene con un corte en la línea media dejando los cuerpos cavernosos y el pedículo vasculonervioso a la vista. Parte del glande se usará para formar el clítoris, mientras que la mayor parte de la piel del pene es recolocada para formar las paredes vaginales. El resto de los elementos peneanos que comprenden los cuerpos cavernosos (cuya función es la erección) y parte de la uretra peneana son eliminados.

    La uretra (o conducto urinario) es acortada y se redirige para emerger en su posición normal, esto es justo delante de la nueva apertura vaginal. El exceso de tejido eréctil de alrededor de la uretra se elimina en parte para evitar que aumente de tamaño durante la excitación sexual y pueda así impedir la correcta apertura de la vagina. En los casos en que es posible, el Dr. Mañero utiliza buena parte de la uretra para forrar los labios menores y paredes internas de la vulva vaginal, dándole así una apariencia de mucosa rosácea más semejante a la vulva femenina.

    Los cordones espermáticos son seccionados y los testículos, eliminados, aunque la piel del escroto que los envuelve y la piel de las áreas circundantes se usarán para formar los labios mayores y menores. El escroto sobrante, tras reconstruir los labios mayores, se utiliza para formar un tubo de piel que se añade a la porción final del pene para aumentar la profundidad vaginal en algunos centímetros.

    El espacio anatómico donde se situará la vagina se encuentra entre la vejiga urinaria y el recto (parte final del intestino grueso). Esta es la parte técnicamente más compleja, pues existe el riesgo de perforar el intestino.

    Una vez formado el espacio donde se localizará la vagina, se colocará la piel peneana invertida formando así las paredes vaginales. La profundidad vaginal depende de cada paciente y los elementos que la determinan son la cantidad de piel peneana disponible (que dependerá del tamaño inicial del pene y de la cantidad de piel escrotal para injertar) y la disposición anatómica de los órganos internos, aunque la profundidad no debe ser inferior a los 15 centímetros. Una vez fijada la vagina, se coloca un apósito especial que mantiene la piel invertida dentro de la cavidad vaginal hasta que ésta cicatrice.

    La siguiente fase de la cirugía consiste en reconstruir el clítoris con la porción de glande que se ha conservado junto con sus nervios y vasos sanguíneos con el objetivo de mantener la sensibilidad y la capacidad de una satisfacción sexual plena. El clítoris se fijará por encima del meato uretral y se realizará un capuchón que lo cubrirá. Esto último se realiza durante la intervención o posteriormente.

    La cirugía se finaliza tras reconstruir los labios vaginales: parte de la piel del escroto se convierte en los labios mayores y, si existe piel sobrante, se puede formar dos pliegues adicionales que simulan los labios menores y un capuchón para el clítoris. (En la mayoría de los casos se puede realizar toda la cirugía en un solo tiempo, pero en algunos casos especiales, la cirugía de estética vaginal puede posponerse hasta una segunda intervención).

    Después se colocan los vendajes compresivos y dos drenajes que se mantendrán durante las siguientes 48 horas. El taponamiento vaginal que se coloca durante la intervención se retira en dos fases. La sonda vesical se mantiene hasta el décimo día por lo que la paciente es dada de alta con dicha sonda.

    Transcurridos unos siete días desde el ingreso, un miembro del equipo médico le dará el alta médica e instruirá a la paciente en la técnica de la dilatación y lavado. Para ello se le proporcionará dos dilatadores de diferentes tamaños.

    Una vez en casa, la paciente deberá ponerse en contacto con el facultativo que supervisa su tratamiento hormonal para reiniciarlo (pasado unas 3 semanas) y reajustar la dosis. En ningún caso, la paciente reajustará por sí misma las dosis de hormonación ya que esto podría suponerle problemas de salud.

    Después de la vaginoplastia y de su recuperación, la paciente tendrá una vagina funcional, anatómica, estéticamente similar a la de una mujer biológica. Esta nueva vagina será apta para mantener una actividad sexual satisfactoria, libre de cicatrices dolorosas, con sensibilidad suficiente para proporcionar estímulo erógeno satisfactorio durante las relaciones sexuales.

    Posibles complicaciones

    Las posibles complicaciones a las que está expuesta la paciente después de la intervención pueden aparecer en el post-operatorio inmediato: infección de la herida, hematoma y/o retención de orina.
    En el post-operatorio tardío pueden aparecer: estenosis de introito o de vagina, estenosis uretral y del meato, fístula recto-vaginal y/o trombosis venosa profunda y embolia pulmonar.

    Un miembro del equipo médico le indicará a la paciente cómo evitar estas posibles complicaciones y cómo actuar en caso de que éstas aparezcan.

CRS: Vagionaplastia según técnica del colgajo rectosigmoidal pediculado

  • La vaginoplastia con colgajo rectosigmoidal pediculado es un procedimiento quirúrgico que consiste en utilizar una sección del intestino grueso terminal (colon sigmoide) para proporcionar una neovagina.

    El cirujano, junto con su equipo médico, será quien decida la técnica más adecuada para cada paciente atendiendo a sus características físicas y su historial médico.

    La técnica del colgajo rectosigmoidal pediculado suele realizarse en los casos en que el procedimiento de inversión peneana resulta inviable. Esto suele suceder cuando el pene con la piel estirada mide menos de 12 centímetros; cuando la paciente ha sido circuncidada; o cuando la paciente ya ha sido operada anteriormente pero sin conseguir profundidad vaginal.

    La intervención

    La paciente deberá abandonar el tratamiento de hormonación unas 4 semanas antes de la intervención, ya que los estrógenos (hormonas femeninas) en sangre aumentan el riesgo de padecer una trombosis venosa profunda (coágulos de sangre en el interior de las venas) con los riesgos y problemas que esto comporta. El proceso de descenso hormonal debe ser progresivo, por lo que se aconseja empezar a disminuir la dosis una semana antes de iniciar las cuatro semanas de abstención hormonal.

    Los efectos de este abandono hormonal serán evidentes para la paciente. Aunque varía mucho de una persona a otra, los síntomas van desde cambios bruscos de humor, mareos y náuseas, hasta la aparición de signos claramente masculinos (vello facial, erecciones involuntarias, etc.). Al poco tiempo la situación se normaliza y el posible malestar desaparece. Cuanto más paulatino es el descenso hormonal, más llevadero es el cambio.

    Además de los análisis anteriormente relacionados, antes de la intervención será necesario realizar una colonoscopia. La colonoscopia es un estudio que se realiza, bajo sedación, introduciendo una microcámara en el intestino y, de esta manera, el equipo médico puede conocer el estado en que se encuentra la porción de intestino que se va a trasplantar.

    Tres días antes del ingreso, el equipo médico pautará una dieta que facilitará la limpieza del colon. La paciente deberá seguirla escrupulosamente para facilitar la intervención.
    La paciente ingresará un día antes de la intervención en el centro hospitalario. A lo largo de ese día se le realizarán los controles pertinentes y una limpieza de colon (intestino grueso) mediante enemas, para que esté limpio y lo más libre de bacterias posible.

    La profundidad vaginal requiere un ingreso mínimo de 7 a 10 días, de esta manera el equipo médico puede llevar un mejor control sobre la evolución de la paciente.

    La intervención suele durar entre 6 y 9 horas, más los tiempos de preanestesia, preparación de la paciente y recuperación inmediata después de la cirugía, y siempre se realiza bajo anestesia general.
    La operación empieza con una incisión de Pfannenstiel (la misma que se utiliza durante una cesárea) en el abdomen, lo que permite que el cirujano pueda intervenir en la cavidad abdominal.

    Se separa y seccionan de 18 a 20 centímetros de colon sigmoide, provisto de un pedículo vascular, y se desplaza hacia la zona del periné. En esta zona se crea previamente un túnel desde el periné hasta dentro del abdomen. El resto del colon seccionado se empalma para que pueda seguir realizando su función una vez haya finalizado la intervención.
    El resto de la intervención (en cuanto a los testículos, el acortamiento de la uretra y la estética vaginal) se desarrolla de forma idéntica a la técnica de inversión peneana.

    Después de la intervención se colocan dos drenajes abdominales que serán retirados a partir de las 48 horas del post-operatorio según el criterio del equipo médico.

    Hasta pasados dos o tres días, el intestino no recuperará su motilidad, por lo que no será hasta entonces cuando se iniciará la ingesta oral. Durante la operación, se colocará a la paciente una sonda urinaria que no se le retirará hasta el décimoquinto día.

    Las curas y las dilataciones se empezarán en el séptimo día después de la intervención, un miembro del equipo médico instruirá a la paciente en la técnica de la dilatación y lavado. Para ello se le proporcionarán dos dilatadores de diferentes tamaños y un kit de pera vaginal, que deberá empezar a utilizar cuando le indique el médico.

    Una vez en casa, la paciente deberá ponerse en contacto con el facultativo que supervisa su tratamiento hormonal para reiniciarlo (pasado unas 4 semanas) y reajustar la dosis. En ningún caso, la paciente reajustará por sí misma las dosis de hormonación ya que esto podría suponerle problemas de salud.

    Las posibles complicaciones a las que está expuesta la paciente después de la intervención son las mismas que en la técnica de inversión peneana. Es decir, pueden aparecer en el post-operatorio inmediato: infección de la herida, hematoma y/o retención de orina.En el post-operatorio tardío puede aparecer: estenosis de introito o de vagina, estenosis uretral y del meato y/o trombosis venosa profunda y embolia pulmonar.

    Además, cabría sumarle la posibilidad de un fallo en la sutura del colon, lo que requeriría de una reintervención; así como que la nueva vagina se necrose por falta de aporte sanguíneo a través del pedículo vascular.

    Un miembro del equipo médico indicará a la paciente cómo evitar estas posibles complicaciones y cómo actuar en caso de que éstas aparezcan. Ante cualquier duda o anomalía después de la intervención, la paciente debe consultarlo al médico, para que éste pueda diagnosticarlo y darle una solución.