








Con poco más de 20 años el Dr. Mañero decidió enfrascarse en una
aventura solidaria en Brasil. La experiencia fue tan intensa que
decidió repetirla durante varios años, dedicando sus vacaciones
estivales de la universidad a trabajar en algunas zonas desfavorecidas
de Brasil, como las fabelas de Rio de Janeiro. Ya como cirujano
plástico descubrió la realidad de los niños quemados, ya fuera por
accidentes o por minas antipersona, de África Occidental, y decidió
unir su especialidad médica a su labor solidaria, que realiza tanto
sobre el terreno como en Barcelona, donde opera a los casos más
extremos.
En 2004 fundó la Asociación Médica por la Infancia, AMIC. Y en 2007, la Fundación Dr. Iván Mañero (DrIM).